Justicia y leyes

Cuando de justicia hablamos estamos destinados a reflexionar insuflados desde el etéreo del deber que implican los valores sociales, las ilusiones y aspiraciones;  las responsabilidades ante nuestras comunidades y con el futuro de nuestra especie.

 

Nos construimos en sistemas de valores (leyes, Estado, religión…) comunitarios más o menos aceptados por todos; que son históricamente forjados por las necesidades sociales; sistema de referencia con nuestro entorno  que en relación dialéctica, nos moldea y la construimos:  nos da perfil y personalidad en un momento concreto de la historia de la sociedad.

 

Desde que la memoria social nos lo ha permitido, estamos ciertos que tenemos un conjunto de supuestos básicos (Valores) en todas las sociedades en todos los tiempos. Hemos respondido de diversísimas maneras a las necesidades de explicarnos y explicar nuestra realidad.

 

Hemos respondido con distintos sistemas valorativos a los Valores básicos sociales que han modificado su significado dependiendo de momentos históricos y de los entornos en donde se han definido. En este cuerpo más o menos universal de preocupaciones humanas y sociales (Valores con mayúsculas)  las podemos encontrar en preocupaciones universales, en conceptos como: verdad,  lo correcto, de la belleza, del nosotros y de los otros, de la justicia…

 

Los Valores, son la pregunta. Los sistemas valorativos, son las respuestas que hemos atendido a  dar por respuesta en momentos concretos de la historia humana.

 

Los sistemas de valorativos, en tanto que productos humanos históricos, han sido amalgama fundacional y fundamental para formar cuerpos sociales más o menos uniformes y coherentes. Pero estos sistemas de principios y valores por sí solos nunca fueron capaces de establecer coherencia social entre el deber reclamado por la comunidad y las humanas pasiones.

 

Las leyes, pues son el sistema de valores necesarios para atemperar las contradicciones sociales concretas. Unas que dieron con la creación de la idea gobierno, de sistemas normativos, de las instituciones: de la cosa pública y su administración con base en reglas.

 

Sistema de reglas que hoy mismo no ha sido capaz de resolver (como desde hace 5 mil años en que tenemos registro de historia social humana) incógnitas como el de la vida y la justicia, verdad,  lo correcto, de la belleza, del nosotros y de los otros…

 

En todo este buscar respuestas sociales, ningún sistema valorativo (las Leyes, las instituciones del Estado…)  ha podido dar respuesta otro Valor fundacional de lo humano: el de la búsqueda de justicia.

 

Y que por fortuna,  nunca encontrarán confluencia definitiva. Pues desde esta contradicción, entre el poder (del individuo y de los grupos de interés) y el deber (socialmente establecido en el sistema de reglas) se puede vislumbrar el cambio y las transformaciones de las sociedades.

 

Porque cuando imaginamos a la justicia, siempre obtenemos y encontramos oportunidades, ideas para cambiar y transformar.

 

 

 

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .